Relevancia cultural

Son muy pocos los roedores que desempeñan un papel en la cultura humana. Es interesante el hecho de que, en contraste con la percepción que habitualmente se tiene de ellos como animales perjudiciales, en ocasiones están considerados de forma positiva. Aparecen –probablemente por su adaptabilidad– con frecuencia como animales inteligentes y con recursos que consiguen salvarse de oponentes más grandes, pero más tontos.

Los ratones y las ratas son sin duda los roedores representados con más frecuencia de esta manera. En el zodiaco chino, las personas que nacen en el año de la rata o ratón son violentas, pero también inteligentes y con confianza en sí mismas. En la India las ratas también son un símbolo de inteligencia y de fuerza; por ejemplo, el dios hindú Ganesha se representa con frecuencia cabalgando una rata o ratón. En la cultura occidental, las ratas son representadas de una manera mucho más negativa y con frecuencia son consideradas malvadas. La extendida ansiedad o miedo a las ratas fue ilustrada, por ejemplo, en Die Rättin de Günter Grass o en 1984, de George Orwell.

En cambio, los ratones representan frecuentemente un personaje bueno y dulce. Por eso, con frecuencia aparecen ratones gentiles en la literatura infantil y en los dibujos animados, como por ejemplo Mickey Mouse de Disney. La batalla estereotípica de ratones contra gatos, donde suelen perder los gatos, también es representada con frecuencia, en dibujos animados como Tom y Jerry o Speedy Gónzalez. Los ratones juegan un papel alegórico en Josefine de Franz Kafka.

Las ocupaciones o características de algunos roedores se han convertido en proverbiales como es el caso de la larga hibernación de las marmotas o los lirones. La obsesión de los hámsteres por acumular reservas les hacen servir de referencia a la avaricia y la actividad constructora del castor le convierte en ejemplo del ideal industrial.