Numerosos roedores son mantenidos como animales de compañía, es decir, por la felicidad y el afecto que dan y no por un provecho económico directo. Las razones para tener roedores son, entre otras, su pequeño tamaño y consecuente coste reducido de mantenerlos. Ciertas especies, en cambio, no están bien adaptadas para ser animales de compañía debido a su nocturnidad o su indocilidad. Otras especies, que viven en grandes grupos o que necesitan un área extensa, son difíciles de mantener en buenas condiciones. Entre los roedores que son mantenidos como animales de compañía se encuentran las cobaya, los hámsteres dorados, enanos y otros, los ratones, los jerbillos de Mongolia, jerbos y otros miomorfos, las ratas, los degús, las chinchillas, las ardillas voladoras y otras ardillas, algunas especies de lirones y otras.

artículos sobre roedores